Guillaume Long: cómics entre fogones

Nunca fui una ávida lectora de cómics, ni siquiera lectora, sin más. Pero cosas de la vida, o más bien del trabajo, han hecho que desde hace dos años la novela gráfica se haya convertido en parte de mi día a día (he aquí una muestra de cómo la especialización la da un puesto en el trabajo en muchas ocasiones).

 

La cuestión es que, entre superhéroes, personajes históricos y rebeldes niñas de negra y ampulosa melena, hace un año llegó a mis manos “A comer y a beber”, obra del ilustrador suizo afincado en Francia, Guillaume Long; y, desde hace un mes, he completado esta serie (el autor pretende seguir aumentándola) con el segundo volumen “A comer y a beber. Con las manos en la masa” (Salamandra Graphic).

Quino ha sido una de las mayores influencias de Long, y se nota.

Quino ha sido una de las mayores influencias de Long, y se nota.

 

Se trata de obras en las que Long, que publica sus crónicas gastronómicas comiqueras en la sección de gastronomía del diario Le Monde, relata sus experiencias, sus recetas de chef aficionado, así como ironiza con algunas cuestiones como el uso común de meter nata en la salsa carbonara.

 

Más allá de relataros las bondades de sus libros, que son muchas y muy sabrosas, me gustaría explicarnos que la experiencia de conocer a Long personalmente ha sido una de las mejores y más divertidas que me ha regalado mi faceta de “experta en cómics” (y eso que entrevistar a Quino fue un sueño).

 

Y lo ha sido porque, además de disfrutar de los sabores y texturas de algunas de las recetas que preparó en una comida en el Kitchen Club (Carpaccio de tomate y remolacha con ricota o lomos de conejo con cerveza y almendras, entre otros) también viví en la Feria del Libro de Madrid el momento en el que me firmaba mis dos ejemplares (momento fan total).

 

Pero, cuál fue mi sorpresa, que el bueno de Long aumentó, más si cabe, el valor sentimental y profesional de sus libros al dedicarme dos alucinantes dibujos personalizados porque, para mi asombro, ¡conocía mi cafetera!

 

Primer plato, así me llamó!! Ohhh yeahhh!

Primer plato, así me llamó!! Ohhh yeahhh!

 

 

En fin, que estas palabras no son más que para deciros que la gastronomía también ha llegado al cómic de una manera original, divertida e irónica gracias a este francés que no se considera ni crítico gastronómico ni chef, por eso, quizá, me gusta tanto su visión de este mundo de sabores, olores y egos en el que estoy metida, profesionalmente, hasta el gaznate.

 

La cafetera siempre italiana, también para Long.

La cafetera siempre italiana, también para Long.

 

Merci, Mosieur Long!

 

P.D: A mi lista de deseos sumo uno que tiene que ver con él. Se prèparer, Mr. Long!

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